|
Se volete sempre
essere aggiornati sulle novità e gli eventi
tangueri da Buenos Aires, collegatevi con il
link di Fractura Expuesta, nota Radio
giovane ed aggiornata della Capitale
Argentina:
http://www.fracturaexpuesta.com.ar/
Lo scorso lunedì, 25 agosto, è uscito un
interessantissimo articolo sul tango
elettronico, in occasione del prestigioso
Festival Buenos Aires Tango, sempre attento
alle panorama musicale tanguero. Quest'anno
sono stati invitati al Festival i Narcotango
e i Tango Crash, ed è stato affrontato il
tema del tango elettronico, o electrotango,
che ormai è un genere consolidado non solo
in tutto il mondo ma anche nella capitale
argentina.
E' dal lontano 2001 che noi di Medialuna ci
ostiniamo con convinzione a proporre il
cosiddetto 'Tango Nuevo', che altro non è se
non il tango di oggi, e la sonorità del
tango elettronico: criticati e contrastati
da tutti, (spesso anche a tutt'oggi) pare
dunque che il tempo ci abbia dato ampiamente
ragione.
Ecco l'articolo:
"Sobre el
tango electrónico
El peligro
de imponer un discurso único para el género.
da Fractura Expuesta, Radio
di Buenos Aires, 25 agosto 2008
|
|
Cada tanto, lo que se
conoce como tango electrónico sufre la
embestida de numerosas criticas provenientes
de un sector del ambiente tanguero que se
empecina en ver a esta expresión como un
virus fulminante para la música ciudadana.
Así, se asiste reiteradamente a distintos
argumentos que van desde el menosprecio al
trabajo musical que hay en este estilo hasta
las alertas que se levantan sobre el tango
electrónico como elemento foráneo, ajeno,
que vendría a romper y resquebrajar las
sólidas bases identitarias de la cultura
popular.
Para aquellos que mantienen este último
argumento que supone que el tango
electrónico (o como quieran llamarlo)
comportaría todas las virtudes del mal,
conviene refrescar algunas cuestiones
propias de lo que se define como el “el
tango a secas” para no perder de vista
algunos puntos esenciales y así poder
efectuar un análisis más sincero y no tan
sesgado. Además, y básicamente, para no
quedar pegados a un discurso que,
habitualmente, suena nacionalista y
retardatario y que, por momentos, se
confunde con los nefastos valores de la
oligarquía patriota.
Pues bien, el primero de estos argumentos
que habría que destacar alude al origen del
tango. Su constitución originaria no estuvo
marcada por los valores de la aristocracia
nativa de Buenos Aires de finales del siglo
XIX y principios del XX. Más bien, el tango
estuvo, en su nacimiento, marcado a fuego
por la multiplicidad inmigratoria. Por el
tano, por la polaca, por el ruso que se
encontraban al sonido de un bandoneón. Aquí
sonaba el tango y, como era de esperar, la
aristocracia nativa veía en él, en ese
mosaico inmigratorio, un virus que
contaminaba toda la ciudad. Y se aplicaba el
mismo concepto que hoy se le aplica al tango
electrónico: un sonido foráneo que venia a
romper con los valores, la moral y las
prácticas de la nobleza urbana. Para el caso
del tango, lo electrónico vendría a romper
las practicas de la nobleza tanguera (si lo
sabrá Piazzolla que también incorporó lo
eléctrico).
Otro elemento a tener cuenta se desprende
del argumento anterior. Germán Marcos dijo
muy acertadamente en este mismo espacio
durante uno de los comentarios editoriales
de semanas atrás: “lo que debería ser
genuino, por cuidarlo tanto, se ha vuelto
artificial”. Interesante pensamiento para
decir, y creo no interpretarlo mal, que
aquellos que se arrogan la ultradefensa de
los valores esenciales tangueros no hacen
más que colaborar con su estancamiento.
Porque lo naturalizan, lo vuelven postal,
neutralizan su capacidad creativa y
colaboran, aunque quizás sin quererlo, con
enterrar y demoler día a día cualquier
expresión diferente que no se vincule a la
rigidez de la normativa tanguera clásica.
¿Qué es lo que queremos decir con todo esto?
Simplemente lo que venimos sosteniendo hace
ya largo tiempo. Aquellos que se empecinan,
se llenan de laureles y se vanaglorian con
la ultradefensa del tango, muchas veces,
caen en el grueso error de acercarse
peligrosa y paradójicamente a aquel discurso
inicial que veía en la inmigración y el
sonido del bandoneón una patología que había
que curar, vacunar y luego destruir para no
tambalear la moral y las conductas de la
clase acomodada. Obviamente que la defensa
al tango no debe bajar la guardia luego de
haber recibido intensas arremetidas a lo
largo de su historia. De todas formas, no
debería confundirse esa defensa con el
ataque irrestricto y la censura a todo lo
que no se amolde a un cierto ser tanguero
que, por otra parte, siempre estuvo en
constante transformación. |